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| ¿Dolores
musculares, palpitaciones, intranquilidad y gastritis
juntas? ¿Inquietud todo el tiempo y problemas
para dormir? |
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Estos
malestares, cuando se presentan juntos por temporadas largas y
van en aumento, pueden indicar que se está desarrollando
un trastorno de ansiedad generalizado, el más común
de los trastornos de ansiedad.
A
nivel mundial, se estima que el 20% de la población lo
padece, señala el psiquiatra Amado Nieto Caraveo, Secretario
Académico de la Facultad de Medicina de San Luis Potosí.
Es un trastorno crónico, difícil de diagnosticar
porque sus síntomas se confunden con otros y porque es
crónico, es decir, no súbitamente la persona los
siente, sino que van en aumento, advierte.
Actualmente, de cada 10 consultas psicológicas, hasta 6
tienen su origen en la ansiedad o los pacientes presentan algunos
síntomas de ésta, afirma el psicólogo Miguel
Ángel García.
El problema que observan los expertos es que usualmente no se
diagnostica y, por ende, no se trata. Además, por cada
hombre que padece un problema de ansiedad, hay dos mujeres que
lo presentan.
Los síntomas
Es normal que las personas sientan ansiedad en diversos momentos
de tensión, de miedo o de apuro porque es una respuesta
adaptativa. Es decir, la ansiedad es un reflejo que permite salir
adelante ante situaciones de alarma, comenta Nieto Caraveo.
Cuando se convierte un problema, la respuesta es más intensa,
e incluso puede dispararse esta respuesta ante situaciones que
no existen o que no lo ameritan.
Cuando hay un trastorno de ansiedad, la persona siente preocupación
constante por todo: miedo, angustia, pesimismo y tensión.
Sufre dolores musculares, le duele la mandíbula y el cuello
por apretar los dientes y padece permanentemente de problemas
intestinales.
No toman ningún riesgo porque temen que les pase algo catastrófico
o más grave de lo que en realidad será y normalmente
tienen molestias físicas como dolor de cabeza, piernas
y espalda.
En los casos más fuertes se puede llegar a crisis de angustia
o ataques de pánico, en los que los síntomas son
muy intensos, la persona puede presentar náuseas y/o vómito,
sudoración y tener una percepción de irrealidad.
La ansiedad en adultos puede ser resultado de una depresión
mal tratada o consecuencia de problemas de pareja o laborales,
por ejemplo.
Los niños pueden presentar terrores nocturnos por una situación
de separación por los padres o por estrés postraumático,
comenta García.
Y si existe una predisposición genética es más
fácil que una persona padezca el trastorno.
Sin embargo existen también factores predisponentes como
el uso de sustancias como alcohol o drogas, pastillas para bajar
de peso, enfermedades hormonales como las de las glándulas
tiroides y suprarrenales, medicamentos anticongestionantes, procinéticos
(que favorecen el tránsito intestinal), y el no respetar
el ritmo circadiano o del sueño.
"Las personas pueden dejar de ser funcionales porque este
problema afecta tremendamente su calidad de vida", señala
el terapeuta.
La ansiedad puede ser a nivel motor (las personas se están
moviendo todo el tiempo y se truenan los dedos o hacen ruiditos
con éstos); a nivel neurovegetativo (padecen colitis, gastritis
o alta presión); y a nivel cognitivo (esas personas que
le dan vueltas a lo mismo todo el tiempo, lo que les provoca mucho
desgaste).
"Las señales de alarma son un equivalente emocional
del miedo, sólo que en lugar de que disminuyan cuando lo
amenazante se va, van en aumento", agrega el psicólogo
García.
¿Qué
hacer?
Para tratar la ansiedad, la persona debe estar alerta a los síntomas.
Si cambia sus patrones de sueño, huye de los eventos sociales
o rehúye situaciones que le causen estrés como entrar
a un elevador, además de sobrevalorar las dificultades
y hasta ponerse rojo fácilmente en leves interacciones
sociales, podría estar desarrollando un trastorno de ansiedad
generalizado.
Las técnicas de relajación sirven hasta cierto punto,
sin embargo, se requiere de un tratamiento farmacológico
para controlar el padecimiento, con inhibidores de la serotonina
para disminuir los síntomas, y una terapia cognitivo-conductual
para resolver aquello que provoca la ansiedad, dice Nieto Caraveo.
El tratamiento farmacológico suele durar al menos un año
y la psicoterapia ese tiempo o más, sin embargo, el paciente
se recupera y es posible que no presente un recaída, explica
Brandi.
"Nadie se muere de ansiedad, pero quienes la padecen la viven
como si lo fuera. Para ellos es un sufrimiento muy real",
expresa García. Es, simplemente, sentir que nunca se descansa.
Señales de alarma:
Cuando la ansiedad llega se manifiesta con síntomas como:
-
Temor constante y creciente
-
Palpitaciones
-
Falta de aire
-
Trastornos del sueño
-
Problemas digestivos como gastritis, colitis o estreñimiento
-
Dolores musculares
-
Dolor de cabeza
-
Bruxismo ( cuando una persona aprieta o rechina los dientes)
Soluciones Naturales
Alga
Spirulina: Complementa los regímenes dietéticos
establecidos en los tratamientos de obesidad, desactivando el
estímulo del apetito al incrementar la producción
de neurotransmisores, (debido a su contenido de Fenilalanina y
otros aminoácidos) que limitan la tendencia compulsiva
de comer, al actuar sobre los centros de la ansiedad de la corteza
cerebral. Aporta simultáneamente aminoácidos esenciales
y no esenciales, vitaminas y minerales, los cuales son frecuentemente
comprometidos con la reducción de la ingesta, tal como
sucede con la adopción de diversos regímenes hipocalóricos.
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Spirulina AQUI
Hierba
de San Juan: Su función como antidepresivo y sus
efectos beneficios contra la ansiedad han sido los que le han
dado el prestigio y la popularidad de la que goza. Actúa
en el cerebro de forma equivalente a como lo hacen los más
modernos antidepresivos químicos.
Este efecto lo produce principalmente uno de sus componentes,
concretamente la hipericina. Esta sustancia mantiene o incrementa
los niveles adecuados de serotonina en el cerebro, cuyo bajo nivel
provoca estos estados depresivos, de ansiedad e insomnio entre
otros. Consiga
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Maca:
Este tubérculo andino posee una notable acción
energizante y revitalizante que puede ser útil en la recuperación
de personas convalecientes, desnutridas, con agotamiento psico-físico
o bajo los efectos del estrés. Se ha comprobado que la
actividad antiestrés de la maca atenúa o elimina
las variaciones homeostásicas y cambios metabólicos
generados por el estrés, que se expresan analíticamente
en un aumento de los niveles séricos de corticosterona
y una disminución de la glucosa y los ácidos grasos
libres, a la vez que por un aumento del tamaño de las adrenales.
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Sangre
de Drago: La savia Sangre de Drago ayuda a proteger y
reparar las mucosas gastrointestinales, uno de los blancos más
vulnerables a la hora de la ansiedad. Se indica también
para mediar en infecciones gástricas e intestinales en
gastroenteritis, gastritis, colitis ulcerosas, diarreas y síndrome
del colon irritable.
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