Dr. CARLOS A. STREMBEL SOURIGUES, ERIC G. STREMBEL
Fuera de los regimenes de moda, aqui informamos
como deben ser los pasos de una Dieta.
Generalmente seguimos la dieta de alguna revista o
porgrma de TV. Otras veces los consejos de nuestra
vecina o de alguna amiga/o que probo con la dieta
de moda, o con una idea vaga de no comer para bajar
de peso y tener una ingesta de ensaladas o yougurt
o reemplazar el alimento por gallettitas sin sal.
Obviamente, nada de esto funciona correctamente. Finalmente
nos debilitamos, no bajamos de peso como deseabamos
y nuestro organismo se debilito. Jugamos otra vez
a hacer nuestra propia dieta sin haber cursado ninguna
materia de nutricion.Es vital conocer algunos detalles
basios a seguir en el momento de bajar de peso
Para recuperar los equilibrios orgánicos su
dieta debe ser equilibrada, donde no falte ningún
principio nutritivo. Eso sí, hágalo
moderadamente y siguiendo una dieta balanceada formulada
por un especialista.
Las actitudes negativas desde el comienzo, el temor
o escepticismo vinculado al fracaso, o el no conseguir
resultados inmediatos, nos debilita psicológicamente.
1)
No obvie ninguna comida. El pensar que dejando de
comer el almuerzo o la cena puede conducir a alguna
reducción de peso, es un error. Por el contrario,
el organismo humano tiene incorporado un mecanismo
de alerta desde que era un primate que se pone en
marcha cuando detecta alguna falta de alimento. Este
mecanismo es de naturaleza enzimática, y se
expresa a través de la enzima lipoproteína
lipasa –junto a otras sustancias–, que
comienza a actuar recogiendo las grasas digeridas
y almacenándolas en los tejidos adiposos cuando
se detecta la falta de comida. Establecida la carencia,
que el cuerpo asocia a una futura época de
escasez, y por el cerebro alertado mediante mensajeros
hormonales, entre ellos el glicerol, –que patrullan
permanentemente el nivel de grasa existente–
ordena a la enzima y a los otros compuestos la
acumulación de grasa de reserva para la subsistencia
posterior. En este mecanismo interviene el llamado
punto de obesidad. Conviene detenerse brevemente sobre
este aspecto. Nuestro organismo carece totalmente
de referencia del nivel adecuado de grasa total que
debe tener; solamente toma en cuenta el nivel concreto
de lo que ha sido ingerido en los últimos tiempos.
Para ello desarrollará todas las células
adiposas, los capilares sanguíneos, las enzimas,
los nervios periféricos, los niveles hormonales
y el tejido conjuntivo necesario para soportar esa
grasa. De esta forma, reconoce como propio dicho nivel
y ajustará todas sus acciones defensivas para
cuando este nivel se altera. Ése será
el punto de obesidad. Si se ha comido demasiadas grasas
por bastante tiempo, ya se tiene fijado el nivel con
el cual el cuerpo reaccionará cuando éstas
se disminuyan. En síntesis, no comer alguna
comida diaria no adelgaza, engorda.
2)
Siguiendo con el criterio anterior, es preferible
comer porciones más pequeñas pero en
forma más frecuente, aproximadamente cada 2
ó 2 ½ horas, de modo que su sistema
digestivo se mantenga ocupado y los mecanismos hormonales
y enzimáticos de alerta no se disparen. Las
porciones intermedias al almuerzo o la cena pueden
consistir simplemente en una fruta o un vaso de yogurt
descremado, aunque siempre respondiendo a un programa
calórico total diario.
3)
En cualquier dieta adoptada no deben faltar las frutas
crudas y los vegetales. Las frutas son gratificantes
en función de su sabor dulce y aportan gran
cantidad de vitaminas y minerales con muy pocas calorías.
También deberían constituir el postre
con preferencia a cualquier producto elaborado. Las
verduras brindan gran cantidad de vitaminas y minerales,
aunque suministran además algunos otros principios
nutritivos, como ser algunos aminoácidos esenciales,
pigmentos, enzimas y fibras. Entre frutas y verduras
se debería ingerir unas cinco porciones diarias.
En lo posible, estos alimentos deberían consumirse
crudos, o bien cocinados con cáscaras o trozos
grandes al vapor, nunca hervidos, porque este último
sistema de cocción disuelve, degrada y arrastra
la mayor parte de los nutrientes, siendo lo remanente
mayormente fibras insolubles, sin gran valor dietario.
4)
Busque saciar su apetencia de dulces con productos
naturales, como las frutas. En las infusiones que
beba, reemplace con moderación el azúcar
por fructosa o Stevia rebaudiana (hierba dulce o Kaá
Hée), que siendo más dulces que el azúcar
le significará una importante reducción
de calorías.
5)
Caminar en ritmo acelerado es realmente una excelente
práctica; fortalece el corazón y mejora
la circulación. Las caminatas, ejercicios y
los estiramientos o elongaciones potencian la resistencia
general y de las articulaciones, colaborando eficazmente
en eliminar del cuerpo las toxinas y los radicales
libres. Propicia, además, la saludable formación
de enzimas y hormonas que su cuerpo necesita.
6)
El consumo de Complementos Dietarios resulta de suma
importancia, porque con las nuevas restricciones dietarias
y con el statu quo derivado de los hábitos
anteriores, muchos de los nutrientes necesarios no
alcanzarán a ser suministrados por los alimentos.
Por ejemplo, para cubrir las necesidades de Vitamina
C serían necesarias de 14 a 16 naranjas diarias,
ó 2 Kg de salmón para satisfacer las
de ácidos grasos esenciales. Los Complementos
Dietarios también son importantes para minimizar
el estrés que produce cualquier cambio en la
forma de alimentación, especialmente cuando
se acompaña con un incremento en la actividad
física. Ellos deben coadyuvar al programa global
de reducción de peso, aportando, a su vez,
sustancias nutreicas, como vitaminas, aminoácidos,
minerales, grasas benéficas, enzimas y antioxidantes
que se encuentran comprometidas por el exceso de peso
y la obesidad y que obstaculizan el funcionamiento
orgánico adecuado, situación imprescindible
de lograr para la obtención los mejores resultados.
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