|
|
|
Paseando
por las cocinas del Medio Evo y el Renacimiento, mientras
intercalo lecturas de Marco Denevi, es que nace esta
receta afrodisíaca para satisfacer los sentidos
de dos amantes. |
|
Tortelletti
de faisán con gelatina de trufas y caldo al azafrán
“Tasio
tenía cincuenta hijos gemelos, tan parecidos entre sí
que no había manera de identificarlos. El mayor Clístenes,
viajó a la gran ciudad de Tebas, ahí conoció
a una joven llamada Filis, se enamoró perdidamente de ella
y la pidió a sus padres en matrimonio. Los padres consintieron,
no sin advertirle a Clistenes que Filis había sido educada
en los rigores de la castidad y que nada sabía de las prácticas
amorosas. “Deberá tenerle un poco de paciencia”,
añadió la madre, “pero con el tiempo aprenderá”.
Para alardear su potencia viril y, de paso, apresurar la educación
de aquella inexperta, Clístenes ideó su plan: la
noche de bodas satisfizo por siete veces consecutivas el débito
conyugal y después abandonó la alcoba con el pretexto
de ir a beber un vaso de agua. Entonces sus cuarenta y nueve hermanos
fueron reemplazándolo, uno por vez, en las funciones de
marido. Filis creyó que era siempre Clístenes el
que entraba y salía, de modo que a todos los acogió
con entusiasmo.
Al amanecer, Clístenes se dispuso a dormir. Filis rezongó
malhumoradamente: “Vaya, te duermes. Si en la noche de bodas
te muestras tan remolón, lindo porvenir el mío”.
Clístenes huyó a Macedonia, donde se hizo sacerdote
de Vesta.
- “Ingenuidad”, “El Jardín de las delicias”,
de Marco Denevi, Ed. Corregidor, 1999-
Ingredientes
para dos amantes en su primer noche (si sombran utilizar para
recuperar fuerzas antes de huir):
Masa:
-
140g de harina “0000” o “000”
- 60g de sémola o semolín
- Si se utiliza harina “00”, solo 200g de la misma
- 2 huevos
- 2 cucharadas de aceite de oliva
Relleno:
-
½ pechuga de un faisán (o pollo)
- 50g de queso pecorino o parmesano, en hebras (o cualquier queso
duro)
- 50g de queso mascarpone (o queso crema o ricotta)
- 50g de panceta (tocino/tocineta/bacón)
- 50g de nueces picadas
- 1 huevo
- 1 cucharadita de jengibre fresco
- 100g de acelga o espinaca hervida
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 pizca de clavo de especia molido
- 1 pizca de nuez moscada molida
- 1 dedal de azafrán o una cucharada de hebras
- pimienta recién molida y sal
Gelatina
de trufa:
-
¾ litro de agua
- 1 trufa negra
- 8 g de agar-agar en polvo (gelatina de algas)
- sal
Procedimiento:
Preparar
una masa con la harina, huevos y aceite, trabajarla bien y dejarla
descansar durante unos 30 minutos en un lugar fresco (cubrir con
un film).
Pasar
por la sobadora dejando de un espesor fino y proceder a rellenar
o estirar bien fina con un palo de amasar (uslero), para el estirado
espolvorear la mesa de trabajo con sémola o semolín.
Para
el relleno que se habrá preparado con anticipación:
Colocar
en una cacerola la panceta (tocino) al fuego, cuando desprenda
un poco de grasa sellar allí las pechugas cortadas en cubos,
salpimentar y agregar 2 litros de agua, llevar a hervor lento
hasta que se cocine totalmente la pechuga. Pasar por un chino
y reservar el líquido. Colocar la pechuga con el tocino
en un bol, agregar los quesos, el huevo, acelga, jengibre, nueces,
clavo de olor, canela y nuez moscada. Moler con una batidora de
mano o minipimer o pasar por un mixer, corregir sal y pimienta
si hiciera falta.
Estirada
la masa cortar cuadraditos de unos 5 a 8cm de lado, colocar en
el centro de cada uno una bolita de relleno, serrar en forma de
triángulo sellando bien los bordes e intentando que no
quede aire dentro del relleno y entre el relleno y la masa. Unir
las dos puntas de la base de cada triángulo y dejar orear
un poco.
En
un poco del caldo en que se cocinaron las pechugas diluir el azafrán,
incorporarlo al caldo y remover hasta que este tome color dorado.
Llevara a ebullición y cocinar allí los tortelletti
que estarán listos cuando suban a la superficie.
La
gelatina ya habrá sido preparada el día antes o
con suficiente anticipación.
Colocar la trufa en el agua llevar a hervor hasta que quede ½
litro de líquido, procesar en batidora o minipimer y pasar
por un colador de maya fina, corregir la sal, en una cuarta parte
del líquido diluir el agar-agar en el fuego, revolviendo
hasta que cuaje con la temperatura, incorporar el resto del líquido
mezclando bien y disponer en una placa de manera tal que quede
con un espesor de 1 a 2 cm. Una vez frío cortar en pequeños
cuadraditos y reservar o sacar bolitas con la cucharita de papas
noicette.
Presentación
y montado del plato:
Colocar
en un plato hondo parte de los tortelletti con un poco del caldo,
espolvorear con la gelatina de trufas que se habrá calentado
ligeramente y servir si se desea con crujientes de parmesano con
canela y azúcar.
Para
los crujientes:
-
100g de queso parmesano o pecorrino en hebras
- 1 cucharada de canela molida
- 1 cucharada de azúcar molida
Mezclar
los ingredientes y colocar sobre un silpat o papel acerado dando
forma circular o alargada y llevar al horno caliente hasta que
se fundan y doren. Retirar y reservar, este tipo de crujiente
se puede modelar en caliente dándole formas ya que endurece
al enfriarse.
Nota:
en la Edad Media y Renacimiento era bien visto utilizar como aderezo
queso, canela y azúcar para las comidas saldas.
Esta
receta fue inspirada en una receta del siglo XVI
Receta original de Cristóbal Messisbugo
A fare dieci piatti di tortelletti grassi d'altra sorte
Piglia il petto d'un cappone allesso, e libbra una e mezza di
formaggio duro grattato, e libbra una di formaggio grasso, e libbra
una di pancetta di porco allessa, grassa e buona; e pista bene
ogni cosa insieme e riponila in un vaso, aggiungendovi poi uova
dieci e un poco d'erbe oliose, ben pistate minute con i coltelli,
e mezza oncia di cannella, e oncia mezza tra garofani e gengevero
e pevere, tanto dell'uno quanto dell'altro; e messederai bene
ogni cosa insieme, e ne farai battuto. Poi farai una spoglia sottile,
come è detto di sopra nell'altra (n.d.a. nella ricetta
precedente); e farai i tuoi tortelletti, piccioli quanto è
una nizzola colle gusse o poco più. Poi li porrai a cuocere
in buon brodo grasso, giungendovi un poco di zaffarano per dargli
il giallo; e li lasciarai bollire per spazio d'un miserere. E
poi li imbandirai, ponendogli sopra formaggio duro grattato e
cannella e zucchero.
Cristobál
de Messisbugo
La
receta ha sido sacada del libro de Cristóbal de Messisbugo
Banchetti, compositioni di vivande et apparecchio generale. Este
libro, que salió por primera vez en Ferrara en el 1549
póstumo, es, entre los manuales gastronómicos del
siglo XVI, el más fantasioso y completo, en grado de darnos
una
imagen precisa del mundo fastuoso y banquetero de la corte ferrarés.
Sobre
el origen del autor las opiniones son desacordes: algunos lo identifican
como un heredero de una antigua familia ferrarese, otros en cambio,
por su singular apellido (del cual tampoco se está de acuerdo
debido a la grafía: Messisbugo, Messi Sbugo, Messi detto
Sbugo), dicen que fiammingo. Cierto es que trabaja ya, a partir
de los primeros decenios del siglo XVI, en calidad de trinchante
y de administrador ducal en la corte de los Estensi en Ferrara.
Marido de una noble ferrarese y emparentado con algunas ilustres
familias de Ferrara, se estinguirá en el 1548, no sin antes
haber recibido, del emperador Carlos V, el título de Conde
Palatino. El Messisbugo pertenece, por lo tanto, a una clase más
elevada de aquella, de la cual pueden ser parte los anónimos
autores de los recetarios del siglo XIV-XV, los cuales presumiblemente
fueron simples chef. Fue un gentil hombre el que alcanzó
el grado de trinchante ducal, no sólo por su pericia en
el confeccionar comidas y montar banquetes, sino probablemente
también por su conocimiento directo de la vida de la corte,
de las exigencias de los señores y de sus huéspedes.
Su obra se sitúa idealmente en la mitad del camino, entre
los más primitivos textos del inicio del siglo de Maestro
Giovane, Celebrino y del Colle y la producción madura de
Scappi, de Rossetti y de Cervio, que tomará cuerpo cincuenta
años después, casi un puente que une dos mundos
tan diversos, sea por la mentalidad que por la profesionalidad.
Es, en este sentido en el que se leen sus recetas, por un lado
empapado de ecos renacentistas si no medievales y, por el otro,
anticipadoras de temáticas que encontrarán una completa
confirmación en los años sucesivos y algunas veces
en el siglo siguiente.
La
obra de Messisbugo se divide en dos partes: la primera está
dedicada a los numerosos banquetes que el autor ha organizado,
en los veinticinco años que ha trabajado para la corte
de Ferrara (1524-1548). Se trata de cenas, almuerzos o fiestas
ofrecidas por personajes de la casa de Este, de nobles locales
o por el mismo Messisbugo. Los banquetes más importantes
se abren, en general, a las nueve de la noche para terminar a
las cinco de la mañana, pero pueden también comenzar
a la hora del desayuno y terminar en la tarde después de
un intermedio teatrale, para después recomenzar en la noche
tarde. Algunas fiestas se abren con la representación de
una comedia y continúan con un baile alternando torneos
y juegos varios. Los platos son numerosos, pero de menor cantidad
respecto a aquellas de otras cortes italianas como, por ejemplo,
la romana de Scappi, casi para reflexionar sobre el modesto rol
político y las más reducidas dimensiones económicas
de la corte ferrarés. En la segunda parte del libro, el
autor ilustra además un centenario de recetas consideradas
dignas de un gran chef, sin detenerse nunca a describir los platos
comunes que, según él, cualquiera podría
realizarlos. Las dosis son precisadas con mucho cuidado y son
numerosos los platos de una presunta o real derivación
francesa y alemana que demuestran el cosmopolitismo de la corte
ferrarés.
Espero
que la disfrutes, hasta siempre:
Norberto E. Petryk, chef, escritor e investigador (chef@alimentacion-sana.com.ar)
|